Álvaro Oliver de El Intruso: “La comunicación con tu equipo y tu público es fundamental”

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Fue una pequeña parte de Todoazul Producciones -agencia que impulsó las carreras de Russian Red o Maga-, responsable de varios locales (Moe Club entre ellos) e, incluso, ha hecho sus pinitos organizando algún pequeño festival de música negra. Así que Álvaro Oliver (Madrid, 1978) ha volcado en El Intruso, último proyecto del que forma parte, una de las salas multiespacio más importantes de Madrid, muchos años de “ensayo y error”.

Estudió psicología y comenzó a trabajar en hostelería para pagarse la carrera. “Comencé en este negocio como vía alternativa para ganar un pequeño sueldo que me permitiera costearme los estudios y, casi sin darme cuenta, se convirtió en mi forma de vida. Fue un proceso muy natural y progresivo. Al final, el entusiasmo por la música y el cúmulo de buenas experiencias laborales y personales han reforzado la decisión de inclinarme por este particular camino.” – nos comenta Oli (apelativo con el que su entorno más cercano se dirige a él).

Nos recibe en El Intruso (C/ Augusto Figueroa 3, Madrid). Su carácter extrovertido e inquieto desaparece cuando encendemos la grabadora, momento en el que Álvaro Oliver se pone serio, habla con calma y piensa unos segundos tras cada pregunta antes de contestar:


Desde tu perspectiva y con tu recorrido, tómale un poco el pulso a la noche madrileña. ¿Cómo crees que anda de salud?
Creo que en Madrid hay una escena muy inquieta y realmente variada, sobre todo a nivel de clubs – salas de pequeño y mediano aforo. Desde hace tiempo existe un déficit de grandes espacios con sonido de calidad, pero embarcarse en un proyecto de esas características, con el ambiente enrarecido de los últimos años y el todavía poco halagüeño panorama económico, me parece toda una heroicidad. Eso sí, cualquier día de la semana se puede buscar consuelo en los pequeños espacios. Históricamente fue uno de los grandes activos de la ciudad para conseguir atraer el turismo. No nos engañemos, no somos una gran potencia de la industria metalúrgica, sino una ciudad basada en el sector servicios. Y creo que cuanto más lo apoyemos, mejor nos irá a todos.

Así que consideras a El Intruso un club…
Pues intentamos que sea un espacio lo más heterogéneo posible. En función de la hora y el día, puede equipararse a la calidez de un bar donde poder charlar y tomarte algo relajadamente… y, en cuestión de horas, mutar en un club donde poder echarse unos bailes y desconectar de tus preocupaciones diarias. Que cada cual escoja la opción que más le apetezca.

Importante y complicado pasar de Moe a El Intruso, ¿no?
Nuestra intención era transmitir el espíritu del Moe al centro. Cuando entré a formar parte de su equipo era ya todo un clásico. En aquella época sólo había que gestionarlo con cierto sentido común y, básicamente, procurar no meter la pata. El Intruso, en cambió, partió de cero. Y nos tocó exprimirnos el cerebro al límite para sacarlo adelante. Fue todo un laboratorio de ensayo y error. Vas probando hasta que das con la tecla. Pero nuestro bagaje en el Moe nos dio cierta seguridad en momentos de incertidumbre.

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Interior de El Intruso. Foto de imeminemagazine@

¿Y si hablamos de conciertos? Aún no hemos hablado con un dueño de sala que nos diga que los conciertos son rentables. Todo el mundo termina apelando al “amor al arte”, “compromiso con la cultura”…
A ver… Comparto esa opinión pero con ciertos matices. Una cosa es el beneficio económico puro y duro. Analizando las cuentas al detalle, te das cuenta de lo difícil que resulta rentabilizar esa franja. Pero, en esta ecuación, entran otros factores indirectos difícilmente medibles: publicidad, prestigio… Lo suyo es prever cuando compensa y cuando no… y procurar establecer una línea de negocio más o menos constante que permita enganchar al público.

Siempre he pensado que hay un cierto peligro de hermetismo entre la gente que trabaja en la noche. ¿No da un poco de miedo, al dedicarte 100% a un negocio tan sacrificado como el tuyo, a perder la perspectiva de las nuevas tendencias en materia de conciertos, sesiones, público?
En nuestra vida personal, somos consumidores de todo tipo de estilos y eso enriquece nuestra visión del panorama musical. Yo estoy en constante búsqueda. Escucho diariamente la radio, música de todo tipo. Nos interesa estar al tanto de las últimas tendencias y, si se puede, las intentamos adaptar a nuestra identidad.

¿El Intruso apuesta por la cultura?
Claro (ríe).

¿Cómo?
Pretendemos que sea un espacio en el que convivan diferentes disciplinas artísticas. Desde muestras de artes escénicas, presentaciones de libros o cortometrajes, hasta celebración de espectáculos infantiles (gracias a la última modificación en la ley de espectáculos). La idea es seguir investigando y nunca olvidar nuestros orígenes. La clave está en procurar seguir mejorando.

Además de ser socio, haces labores de encargado, DJ, programador… Mi padre siempre me decía: “Si quieres hacer las cosas bien, hazlas tu mismo”. ¿Cuesta delegar?
Cuesta pero, poco a poco, lo he ido aprendiendo. Por dos motivos: por salud mental y porque es muy beneficioso a medio-largo plazo que la gente pueda desarrollar sus propias habilidades sin tener un control constante. Tener una ocurrencia, trasladarla a un promotor o tu equipo de trabajo, conseguir evolucionarla entre todos y que la gente la disfrute es realmente gratificante. Es una experiencia muy enriquecedora.

Y eso, luego, el público lo capta…
¡Por supuesto! Si no fuera así, todo lo que te he dicho anteriormente, no serviría de nada. Indicaría que un eslabón de la cadena estaría roto. Conectar con tu equipo, tener buen ambiente… se suele notar fuera. La comunicación con ellos y tu público es fundamental.

¿Cómo te ves en diez años?
Ni idea. No soy un hostelero al uso. En los últimos tiempos me he dedicado a imaginar qué se puede organizar en los espacios en los que he trabajado. Eso es lo que me mueve y, sobre todo, la posibilidad de seguir aprendiendo. Me queda mucho aún.

¿Qué artista te gustaría ver en el escenario de El Intruso?
Difícil saber. Ahora mismo, me quedo con Nick Lowe. En cualquier formato. Acústico, con banda, en patinete o cosiéndose un botón. Le admiro mucho.

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Álvaro Oliver contestando a I, Me, Mine! Magazine tras la barra de El Intruso. Foto de imeminemagazine@

Y seguimos hablando con Álvaro de Neill Young, del cartel de los próximos festivales y de Damien Jurado. Vino mediante. Si quieres saber más sobre El Intruso, puedes pinchar aquí.