Ema Zelikovith: La danza, o ser sintiendo el cuerpo

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Con tres años empecé a estudiar danza en Jerusalén, mi ciudad natal, y con seis años continué estudiándola en Madrid. Recuerdo caminar de la mano de mi madre por la calle y pasar por delante de la escuela de danza de Víctor Ullate. En el escaparate habían colgado un póster enorme: era una bailarina con tutú y puntas doradas, con medias negras y con el pelo recogido en un moño. Recuerdo pararme delante del póster y decirle a mi madre “yo quiero hacer eso”.

Y desde entonces, hasta ahora.

La danza me ha acompañado a lo largo de toda mi vida. He crecido y he vivido con ella y en ella. La danza pasó a significar para mí una forma de estar en el mundo, una manera de anunciarme en él, de hacerme presente y de comunicar(me).

A través de la danza descubrí aquello a lo que nadie puede renunciar, aquello de lo que no nos podemos desprender, aquello sin lo que no podríamos estar aquí y ahora, aquello a lo que damos mucha menos importancia de la que realmente se merece: el cuerpo.

A través de la danza comprendí que el cuerpo dice algo que las palabras no dicen, y ese algo proviene de lo físico, de lo sensible, de lo propio, pero también de lo compartido. Ese algo que dice el cuerpo, ese algo que articula, es un mensaje, pero el cuerpo es también el mensaje propiamente, pues todo él está compuesto por códigos y claves que siempre contienen información, que desvelan y que anuncian.

El cuerpo es un instrumento de expresión y de transmisión, pero también de conversión y de construcción, y esa conversión y esa construcción la lleva a cabo a través de la capacidad que tiene de generar sentido mediante la atracción, la comunicación y la transformación. La danza es precisamente esa actividad a la que recurre el cuerpo para materializar todas esas acciones.

La danza, en fin, es sentir el espacio, el tiempo, la distancia y la altura. Es marcar el paso propio y acompañarlo del paso ajeno. La danza es sentir el cuerpo y tomarlo como medio para la creación.

Somos cuerpos.

Somos cuerpos que se desplazan, que ocupan un espacio, que se recrean, que crecen, que reflejan, que se hunden, que protegen, que se juegan (todo). Que follan, que corren, que beben, que saltan, que duermen, que lloran, que besan, que abrazan, que danzan.

Que danzan.

Que danzan.

La danza me ha enseñado que ser pasa por sentir-nos el cuerpo.


¿QUIÉN ES EMA ZELIKOVITCH?


Graduada en Filosofía y estudiante del Máster de Liderazgo Democrático y Comunicación Política de la Universidad Complutense, Ema Zelikovitch es activista desde hace cinco años, primero en el movimiento estudiantil y, posteriormente, en el colectivo Juventud SIN Futuro. Participante en tertulias y entrevistas en medios de comunicación (Cuatro, La Sexta o TeleSUR). Formada en danza clásica, flamenca, española y contemporánea, fue alumna en el Real Conservatorio Superior de Danza y en escuelas como la de Víctor Ullate, Carmen Roche o Carmen Senra. Tiene un blog (Filosofía y otros cuentos) en el que escribe textos que mezclan la filosofía, su actividad política, el feminismo y la poesía.