Jordi Lanuza: “En El Vinilo se hizo la piña que hacía falta entre los músicos de Barcelona”

jordi y smith

Dicen de él que es una pieza clave para entender la escena musical independiente de Barcelona. Jordi Lanuza es la cabeza más visible de El Vinilo, un bar que, en 2005, nació en pleno barrio de Gracia y sirvió de centro de operaciones para las bandas que, años más tarde, invadieron el panorama indie nacional. Hablamos de Manel, Mishima, Love of Lesbian, Standstill, Pau Vallvé o, por supuesto, de Inspira, banda que lidera Jordi.

Nos recibe, cómo no, en la calle Matilde nº2. Allí es donde se encuentra la cancela en la que está pintada la famosa curva del muro de Los Ángeles que aparece en la portada del disco Figure 8 de Elliott Smith. Cancela que, una vez abierta, nos permite entrar a El Vinilo.

Jordi habla despacio y a bajo volumen. Reservado y a ratos melancólico, pero derramando una honestidad y una seguridad propia de quien habla de aquello que ha vivido en primera persona.

La primera vez que vine a Barcelona me dijeron: “Si vas al barrio de Gracia, pásate por El Vinilo”. ¿Cómo se consigue eso? ¿Qué se cuece aquí?
Abrimos este local pensando en abrir un lugar en el que estuvieramos a gusto, con música que nos gustara escuchar. Comenzaron a venir amigos músicos y, con el paso del tiempo, se fue corriendo la voz y se fue apuntando más gente y más músicos… Aparte, el hecho de poner un tipo de música, como Elliott Smith, pues no se puede escuchar en cualquier bar de Barcelona. Y esto motivaba bastante a cierto tipo de gente. Digo Elliott Smith como puedo decir Nick Drake o Jeff Buckley. Grupos un poco más de culto, menos comercial.

¿Faltan empresarios de la noche más melómanos?
No lo sé. No creo que falten. Si no hay, no hay. Yo, como cliente, lo agradecería. Bares donde se priorice la canción. Hay muchos lugares que priorizan la música como un hilo musical. Música lounge o del tipo, vacías de personalidad. Esa es la diferencia con El Vinilo. Nosotros comenzamos a prestar atención a las canciones más que a la música. Y fue sin pensarlo. Sólo hicimos algo que nos apetecía hacer. No pensamos: “Vamos a crear un bar donde vengan músicos de la escena”. Fue algo que pasó solo.

Dicen que eres uno de los mejores testigos de la escena pop de Barcelona…
No lo sé. Lo que sí que sé es que, en 2005, empezó algo aquí. Antes de ese año, muchas bandas cantaban en inglés. Standstill acababa de grabar su pimer disco en castellano, más o menos a la par que Love of Lesbian, Manel no existía… Todos venían por aquí y todo estaba como muy verde. Y ese año cambiaron muchas cosas. No digo que fuera por El Vinilo, pero coincidió. Fue un punto de encuentro. Se hablaba, y se habla, de salas o de festivales. Nos aconsejábamos entre todos y se empezó a hacer la piña que hacía falta entre los músicos y que sigue haciendo falta. El sector de los músicos es el que menos apiñado está. Si no, las cosas nos irían mejor. Desde el IVA cultural, al precio alquiler de las salas. Todo lo que hace falta para hacer un concierto con una banda. O tienes 400 o 500 euros para alquilar un Sidecar u olvídate de tocar. Aquí hacíamos conciertos acústicos pero surgieron problemas con el tema de la licencia y hubo que cancelar las actuaciones de los dos meses que teníamos cerrados.

Seguro que hay muchas de esa bandas que se han gestado, cerveza en mano, en El Vinilo…
Pues sí. Bandas que no eran casi nada y que ahora son bastante, en Cataluña sobre todo, pues María Coma, Standstill, The New Raemon… Todos hacían cosas antes, pero aquí tuvieron algo así como sus primeras experiencias comunes. Empezaron a compartir vivencias, a aconsejar y a dejarse aconsejar.

Foto de imeminemagazine®.
Foto de imeminemagazine®.

Hablando contigo me viene a la cabeza el Ruido Rosa, un bar muy mítico en Granada.
Sí, lo conozco. De hecho estuve hace como un año. Estaba allí el guitarrista de Lagartija Nick. El sitio era chulo. Estuve allí tomando algo pero no vi a nadie (ríe). Me hacía gracia ver a alguien de Los Planetas o algo (ríe).

A mí aquí ya me habéis ganado con el dibujo del Figure 8 de Elliott Smith en la cancela. Y a propósito de eso, ¿cómo crees que andan de referentes musicales los grupos más jóvenes?
Como son jóvenes, les falta tiempo para darse cuenta de muchas cosas. Yo cuando era más joven no escuchaba tanto a los Beatles. Con 20 años escuchaba a Pearl Jam o a Soundgarden. A Elliott Smith ni lo conocía. Uno escucha la música con la que tiene más contacto. Con la que escucha la gente de tu entorno. Cuando tienes 20 años te mola un disco o una canción y te flipa y ya está. Te fijas más en las cosas modernas. Me gustaba más Soundgarden que Led Zeppelin cuando uno bebe de otro.

Recuerdo cuando la gente flipaba con Oasis y pasaba de los Beatles.

Exacto. O te encanta Radiohead y de pronto dices: “Hostia, si Radiohead bebe de tal y de tal…”. Que después cada uno tiene su carrera y su personalidad. Pero es cierto que, cuando eres tan joven, lo único que puede ayudarte es que tu tío o tu padre te diga: “Escucha esto”. No era mi caso. Iba más por colegas del instituto viviendo toda la movida de los primeros años de los 90. Y también recuerdo que éramos más entusiastas. Luego parece que creces y que tu cerebro no es tan entusiasta con las cosas que percibes. Que puedes flipar pero tienes como un punto crítico que no te deja alucinar tanto con lo que escuchas (ríe).

¿De qué bebe Inspira?
Pues llevo desde los 14 años tocando con bandas. Y tengo 39, así que imagínate. A veces los referentes ni siquiera se perciben en la música que hacemos. The Cure, Depeche Mode, Sepultura, Pantera, Metallica en sus inicios… Todo forma parte de tus influencias. Pero uno va madurando y te quedas con cosas más auténticas. Al final te quedas Neil Young, Leonard Cohen, Bob Dylan… cantautores que aportan musicalmente, más o menos, pero siempre algo personal. Pasa un poco como con el bar. Intentamos hacer algo propio y original, haciendo lo que parte de cada uno, y con la música pasa lo mismo. El proceso es de dentro para fuera. Tienes que sacar algo y lo intentas conducir para que llegue al resto de gente.

La palabra cantautor, tan denostada en España y tan valorada en Estados Unidos…
Sí… También es verdad que la figura del cantautor a veces se acaba limitando a la letra, a lo que explica y, musicalmente, no termina de aportar mucho. Dylan tiene grandes letras pero a nivel musical… No es su fuerte. Y es verdad que yo me considero más músico que cantautor o que escritor. Aquí parece que a la gente o le cuentas una letra muy coloquial que la haga muy suya o no le interesa tanto.

¿Cómo se percibe desde Barcelona la escena indie de Madrid?
Madrid, al menos es lo que se ve desde aquí, se percibe con un punto más casposillo. La música independiente de Madrid se ve que viene influenciada por gente que tampoco aporta mucho musicalmente. No hay mucho riesgo a nivel de música. A nivel de letra quizás Antonio Vega y gente así con mucho peso. Pero se ve que no se acaba de arriesgar demasiado musicalmente en Madrid. Parece que pasan más cosas aquí que allí. Por lo que me llega. También es cierto que me llegan más cosas de aquí que de allí. Que es una pena, porque se hacen cosas originales y frescas en todos los sitios.

¿Crees que Barcelona es una buena ciudad para montar una banda?
Ninguna ciudad en España es buena para montar una banda (ríe). A ver, Barcelona, Madrid, Granada, Gijón… Si echas un vistazo a la prensa nacional se ve de dónde son las bandas. Hay sitios en los que no acaba de pasar nada o no sobresale lo que pasa, no sé por qué razón. En otras ciudades es obvio que están pasando cosas. Son mejores sitios para formar una banda.

Para terminar, si te dijera: “Jordi, sólo puedes escuchar una canción en bucle para el resto de tu vida”.
Hostia. Igual te diría… ¿Una canción sólo? Rain de los Beatles. O A Day in the Life. Sería de los Beatles. Son melodías tan inhumanas, tan imposibles, tan originales, tan geniales que lo pueden con todo. Igual también un Pink Moon de Nick Drake.

Yo siempre he pensado en Because, de los Beatles.
Pues sí (ríe). Y la versión de Elliott Smith es increíble.

* Y seguimos hablando con Jordi de la noche madrileña, del Fotomatón, de Contraclub, de La Movida, de Artur (Helio Gabal) y de Ricky Falkner. Y nos despedimos de él y de su Vinilo con la sensación de que nos veremos dentro de poco. Gracias Jordi.

jordi final