Ema Zelikovitch: La cultura como forma de resistencia

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Hemos sido testigos durante los últimos años de la destrucción de todo un tejido cultural que ha sido sustituido por la industria del entretenimiento, rebajando la calidad de la cultura y haciendo de ella un pasatiempo, una actividad de distracción. La cultura es concebida hoy en día como aquello a lo que nos dedicamos en nuestro tiempo libre, aquello que nos permite evadirnos de la rutina y olvidar la realidad por un momento.

En la sociedad de la que formamos parte, la cultura se ha convertido en un objeto de consumo más dentro del engranaje de un capitalismo que no sólo nos incita a consumir, sino que nos dice qué debemos consumir, cómo debemos hacerlo y cuándo.
La cultura como herramienta de transformación social ha sido secuestrada para, en su lugar, poner a la venta una cultura mercantilizada que responde a los intereses del comercio, a la lógica de la rentabilidad y a la lógica del mercado, y que deja fuera de batalla a aquella cultura crítica y transformadora; aquella a la que se asiste, pero también aquella que se hace.

Un sistema que destruye una música, un teatro, una danza, una pintura, una fotografía o un cine que cultiva, educa y desarrolla y que, en definitiva, nos hace libres, da lugar a una sociedad moribunda, vacía, caduca, marchita y condenada a la producción de sujetos alienados fáciles de encantar y convencer ; sujetos que buscan la satisfacción de sus necesidades en los centros comerciales y no en los centros culturales.

Vivimos en una sociedad que pone de manifiesto la urgente necesidad de construir una cultura que sirva como herramienta de transformación social. Necesitamos una cultura que desarrolle toda nuestra capacidad creativa, y para ello debemos crear un espacio y un tiempo que genere una brecha transversal en la que sea posible una cultura que contribuya más al conocimiento y al crecimiento -tanto individual como colectivo- y que nos permita nombrar, señalar y condenar un sistema en el que vivir y convivir es cada día más difícil.

La cultura es una herramienta que necesitamos para analizar el mundo, conocerlo, describirlo, traerlo a la realidad y formar parte de él. Pero es también una herramienta que nos sirve para autoconocernos, acercarnos, empatizar, compartir y crecer.
Lo que la cultura nos permite es reclamar y construir un mundo en el que podamos seguir viviendo tanto por fuera, como por dentro.

La cultura, al fin y al cabo, es otra manera de resistir.


¿QUIÉN ES EMA ZELIKOVITCH?


Graduada en Filosofía y estudiante del Máster de Liderazgo Democrático y Comunicación Política de la Universidad Complutense, Ema Zelikovitch es activista desde hace cinco años, primero en el movimiento estudiantil y, posteriormente, en el colectivo Juventud SIN Futuro. Participante en tertulias y entrevistas en medios de comunicación (Cuatro, La Sexta o TeleSUR). Formada en danza clásica, flamenca, española y contemporánea, fue alumna en el Real Conservatorio Superior de Danza y en escuelas como la de Víctor Ullate, Carmen Roche o Carmen Senra. Tiene un blog (Filosofía y otros cuentos) en el que escribe textos que mezclan la filosofía, su actividad política, el feminismo y la poesía.