Marina Francisco: Mis mitos (caídos)

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Me suelo rodear de obsesivos natos. Inofensivos, eh. Gente maja. Melómanos que rozan lo enfermizo. Que se visten y llevan el corte de pelo de sus ídolos y celebran como hooligans cuando el DJ pone una canción de su grupo favorito. Locos que son capaces de viajar a otro país sólo por asistir a un concierto. Gente como yo a la que nos encanta idealizar personajes y convertirlos en mitos. Y lo mejor de todo es que, muchas veces, el amor es compartido (que no correspondido). Tenemos un flechazo simultáneo con un artista en particular. No estamos solos en nuestra obsesión.

Hola. Me llamo Marina y soy mitómana.

Si alguna vez quedas conmigo y algún amigo mío (Christian, Aitor, Carlos, Raquel, Laura…) y no compartes la pasión por el que sea nuestro ídolo del momento… pobre de ti. Podemos pasarnos horas y horas hablando sobre él/ella, diciendo cosas de lo más estúpidas pero que para nosotros tienen todo el sentido del mundo. Ejemplo: “¿Has visto el vídeo que he puesto en Facebook de los Kills?” / “¿El del directo en Coachella?” /  “Sí, me encanta cuando Alison se saca un pelo de la boca.” / “¡Ay, sí! Totalmente.” Este nivel.

Algunos de esos mitos duran tan sólo una temporada y pasan de moda con el cambio de estación. Matamos a nuestros ídolos vilmente. Sin escrúpulos. Otros, en cambio, permanecen siempre con nosotros y cualquier concierto de ellos siempre será una buena excusa para reunirnos todos y vernos y besarnos y pegarnos (ya os contaré esto en otro momento) y hablar en nuestro idioma particular.

La reciente muerte de David Bowie ha hecho que muchos mitómanos nos sintamos algo huérfanos. Él era todo lo que un mito debe ser: original y provocador y con una vida íntima llena de escándalos (carnaza para gente como nosotros). Además, todo lo que tocaba lo convertía en arte. Incluso su muerte. Como colofón final nos regaló, días antes de la tragedia, el videoclip de Lazarus (en el que interpreta a un Bowie moribundo) y su último álbum ‘★’ , lleno de frases como “look up here, I’m in heaven / I’ve got scars that can’t be seen”  y que sólo entendimos la mañana en la que nos despertamos con la terrible noticia de su fallecimiento.

Una vez un amigo me dijo: “Ten cuidado con lo que deseas porque podría convertirse en realidad”. Siempre recuerdo esa frase cuando tengo oportunidad de conocer a alguna persona que admiro.  Los mitos no dejan de ser gente corriente. Con sus cosas buenas, sí…  Pero también sus defectos y, en el peor de los casos, son antipáticos, desagradables e, incluso, vacíos. Así que yo, personalmente, prefiero no conocer a mis ídolos. Me gusta mucho más fantasear. Imaginar cómo son a través de sus letras. Sentirles especiales. Seguir dando valor y magia a cómo Alison Mosshart se quita un pelo de la boca en mitad de un concierto.


¿QUIÉN ES MARINA FRANCISCO?


Nacida en Barcelona, Marina Francisco vive en Madrid desde el 2010, cuando decidió formarse como actriz en el Estudio Corazza. Inició su carrera protagonizando los videoclips de Love of Lesbian del disco 1999, dirigidos por Lyona. Licenciada también en Comunicación Audiovisual, ha trabajado en radio, en revistas musicales y como guionista en televisión. También la puedes encontrar poniendo música en el ContraClub y tocando con su grupo Rita Ryder.