Lyona: “Me hubiera encantado hacer todos los videoclips de Katy Perry”

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Ha dirigido videoclips para los grupos más potentes de la escena independiente nacional, como Love of Lesbian, The New Raemon, Sidonie, Lori Meyers o Carlos Sadness. Trabaja ocasionalmente en publicidad e incluso se ha sumergido de lleno en el mundo de la ilustración (justo esta semana ha acabado su tercer libro, que ha ilustrado y escrito junto a Marc Torrent).

Nos hacía especial ilusión sentarnos con ella y mirarla de frente. Y es que no hemos querido desaprovechar esta oportunidad para ver si, rebuscando un poco, conseguíamos dar con Marta Puig (Esparregera, 1980), la persona real que se esconde tras Lyona. Quizás lo hayamos conseguido. Marta nos recibe en el barrio de Gracia de Barcelona. Mira a los ojos cuando habla, aunque le cuesta mirar a cámara y lo reconoce. Ríe a carcajadas y habla de su trabajo con pasión pero con una humildad y un sentido del humor que te hace pensar que aún queda esperanza.

¿Qué recuerdos tienes de tu infancia?
Pues justo hoy lo estaba pensando. Los recuerdos más fuertes que tengo son de mi abuelo. Él llevaba el cine del pueblo y cada fin de semana iba con él. Y hoy lo estaba pensando: “Jo, qué pena. Si tengo hijos no creo que puedan disfrutar tanto de su abuelo como disfruté yo de él.” Además me transmitió ese amor por el cine… Lo recuerdo con mucho cariño.

Quedará algo de esa pequeña Marta Puig hoy en día…
Buah, sí queda (ríe). Queda demasiado (ríe de nuevo).

Imagino que será importante para las profesiones más creativas mantener vivo ese universo infantil…
Sí, yo creo que sí. Es importante jugar, imaginar, estar abierto a cosas nuevas… Los niños en ese aspecto no paran. El otro día estaba con una niña y era una lluvia contínua de imaginación. Qué envidia. Me pasó viendo Inside Out que me entró una nostalgia… Qué guay ser pequeño y qué putada crecer. Yo soy muy Peter Pan todavía (ríe).

Han debido de pasar muchas cosas entre tus primeros videoclips, quizás más naif, hasta cosas como Oniria e insomnia.
En el fondo yo creo que mis videoclips no han cambiado mucho. Quizás siempre han mantenido ese punto naif, si quieres llamarlo así. Pero es más sencillo que otra cosa. Intento no contar historias muy complicadas. No me sale imaginar algo más enrevesado. Quizás Oniria e Insomnia es más difícil de entender. Ahora lo veo y digo: “¿Qué quería decir yo aquí?”.

Mi compañera me ha pedido expresamente que te pregunte sobre Oniria e Insomnia.
(Ríe) Pues mira, tengo muy mala memoria. Y cosas que tenía súper claras en ese momento, ahora las veo y pienso… (ríe) Pero es guay también. Porque lo ves con ojos distintos.

¿Eliges tú al reparto de actores?
Sí. Casi siempre. Es verdad que a veces el grupo se ha metido porque tenían en mente algo muy concreto. Como con Sidonie, en el Incendio. No recuerdo muy bien por qué. Quizás porque venía de hacer los de Love of Lesbian con Marina, así que dijimos: “Venga, una rubia”. Y es muy difícil encontrar una rubia en Barcelona (ríe).

¿En serio?
Sí (ríe). Al menos rubia, rubia, rubia (ríe). Así que buscamos por agencia de casting. Pero normalmente siempre las busco yo. Y suele ser a través de Internet. Me gusta coger gente con una imagen que me cuente algo. Más que una gran actriz. Las historias que yo hago tampoco requieren de una gran interpretación. A veces incluso he llegado a parar por la calle.

¿Has llegado a parar a alguien por la calle para ofrecerle un papel?
En una tienda (ríe). “¿Tú quieres salir en un videclip?”.

¿Y han aceptado?
La gente se lía muy rápido, ¿eh? Me pasó con Marina y Carlos (los pareja protagonista de los videoclips pertenecientes al disco 1999, de Love of Lesbian). Yo los había descubierto en Fotolog y pensé: “¡Qué pareja más guay!”. Y contacté con ellos. Nunca habían sido actores y fue los dos en plan: “¡Sí, sí!”.

Háblame de Marina Francisco , que es algo así como la personificación de ese disco tan importante para tí, imagino, y para Love of Lesbian…
Yo rodaría siempre con Marina. Si tuviera que describir a mi musa sería Marina. Me flipa su imagen, me flipa ella como persona, la mirada… Recuerdo que ella estaba en Bélgica. Y nos conocimos el día anterior a grabar, tomando una cerveza. La primera vez que la veía en vivo y en directo. La vi y… no sé. No la vi como en las fotos. Pero la pusimos delante de la cámara y no sólo era fotogénica sino que tenía una mirada que decías: “Hostia, qué cabrona”. Se me puso la piel de gallina. Aparte de que ella y Carlos tenía un feeling especial y eso se notaba en el vídeo.

Es curioso que después de tanto tiempo se siga hablando de ese disco y de esos videoclips. 1999 fue muy importante para mucha gente…
A ver… es una historia universal. Cualquiera puede empatizar. Fue una conjunción: el discazo que se hizo Love of Lesbian, que trabajamos muy juntos… El conjunto tiene una coherencia. Y eso es importante. Me gusta que el vídeo tenga relación con lo que está haciendo el grupo.

El amor y el desamor que mueve montañas…
Sí. Hay mucha gente que dice: “Esto me pasó a mí, tal…”. También la gente ve más cosas de las que hay (ríe). “Este video me ha cambiado la vida…”. Es súper bonito que pase esto, pero la gente es que proyecta muchas cosas claro. Y entre las letras de las canciones, la música, las imágenes…

¿Crees que el desamor nos hace más fuertes o más insensibles?
Más fuertes. Al menos en mi caso. Hace diez años, era tan ingenua, tan tonta… Cuando me enamoraba era muy… (suspira). Ahora he aprendido a llevarlo bien.

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Fotos de imeminemagazine®.

¿Necesitas identificarte con la historia que cuentas o llevarla a tu terreno?
Siempre. De hecho me cuesta mucho contar algo que no salga de mí. En cada videoclip hay algo de mí. Es un poco como si estuviera en el psicólogo contando mi mierda (ríe). Me cuesta hacer algo más frío. Lo he intentado, ¿eh?

Como cuando has hecho publi, imagino…
Claro. Lo intentas hacer muy bien pero no es la misma implicación personal. Pero vaya, hago un cambio de chip y lo hago. Siempre intento meterle algo de mí, para no sentirme un instrumento vaya.

Y ahora buscando tu sitio como ilustradora. ¿Te ves dejando los vídeos en un momento dado y dedicándote a dibujar?
Mi probema es que dentro del mundo de la ilustración, me siento una impostora (ríe). Yo empecé dibujando dibujitos en Fotolog y ahora llevo tres libros. Es como: “¿En serio?”. Me lo paso bien y estoy aprendiendo, pero me siento más honesta haciendo vídeos.

Parece un poco autoprejuicio, ¿no? Si a la gente le llega…
Sí, es un autoprejuicio totalmente. Pero es que me veo dibujando y… (ríe). A la gente le llega pero no lo entiendo (ríe). Me sabe mal. Veo a mucha gente muy buena que no llega a publicar y yo sé que publico gracias a que tengo unas redes sociales con mucha gente y eso interesa. Ey, de puta madre. Estoy súper agradecida. Pero no me veo dejando los vídeos y dedicándome a esto.

Te veo haciendo un largometraje musical de animación…
(Ríe) Me muero. No, me encanta la animación. Pero dejé de hacer vídeos porque me quemé muchísimo haciendo el trabajo final de la ESCAC porque era un corto de animación en stop-motion. Me gusta hacerlo en vídeo porque es corto. Pero un largo, o tienes una infraestructura que flipas y mucha pasta o…

¿Cómo ves el panorama de los videoclips en España?
Veo que hay una calidad brutal, gente haciendo cosas increibles, y la industria no lo valora. Ves presupuestos que dices: “¿En serio? ¿Tú no sabes que un videoclip cuesta tanto?”. Y sí que lo saben, pero como o lo haces tú o lo hace otro… Te dicen: “2.000 euros para hacer esto”. Y dices: “Vale…”. He pecado de que me encanta hacer videoclips, la canción me gustaba, veía que podía hacer algo chulo, etc. Pero llega un punto en el que dices: “Mi equipo no va a hacer videoclips gratis, que llevamos más de 60”. La industria no lo valora.

¿Estados Unidos nos lleva mucha ventaja?
Claro. Si ves videoclips americanos, se nota que ponen pasta. Y yo hago videoclips pequeños pero hay que pagar al equipo.

¿El grupo más potente que te haya requerido para hacerles un videoclip?
Pues quizás Amaral. Y la verdad es que fue muy guay porque son súper majos. Pensé que iba a ser más complicado trabajar con ellos. Que llevarían más gente detrás poniendo concidiciones. Y qué va. Fue muy guay. Todo lo contrario.

¿Es muy importante que te guste la canción?
Sí; sólo he hecho un videoclip para una canción que no me gustara.

Y no me vas a decir de qué grupo es…
No… (ríe). Es una putada porque el grupo me pasó una canción y luego me la cambiaron. Y no me inspiraba nada. Lo pasé fatal. Me tenía que quitar la música para montar. Desde entonces tengo claro que nunca más. Aunque me den mucho dinero.

Eso significa que la cosa no está yendo mál del todo…
Sí… mas o menos. Vas haciendo equilibrismos. Este mes haces publi y puedes hacer un videoclip porque te compensa… Lo malo es que la ilustración no da mucho dinero. Este cuento último, por ejemplo: nos pagan un adelanto y luego un porcentaje muy pequeño por ejemplar en derechos de autor a dividir entre dos. Y dices: “Hostia, llevo tres meses dibujando…”. Mi vida es como un equilibrismo entre videoclips, ilustración y publi.

Foto de imiminemagazine®
Foto de imiminemagazine®

Dime qué te traes entre manos ahora.
Pues mira, estoy terminando este cuento infantil, junto a Marc Torrent, que se titula Mr. Garabato. Es un personaje que hice cuando comencé el Fotolog y que representaba mis resacas (ríe). Pero ahora lo he metido en un cuento infantil y es otra cosa. Ahora es un garabato que está cansado de ser nada e intenta aprender a dibujar…

Y a dejar de beber…
(Rie) Pues siempre puedo hacer la versión adulta.

Para acabar, dime un grupo con el que hayas pensado: “Menudo temazo, ojalá me hubieran encargado a mí el videoclip”.
Pues mira, perdón, pero me hubiera encantado hacer todos los videoclips de Katy Perry (ríe). Es que los veo y digo: “Joder, es un temazo. Pero qué mierda de videoclips le hacéis”. Y luego MGMT: Time To Pretend y Kids. Los vi y dije: “¿En serio?”.

*Y también hablamos con Lyona de si Barcelona es la ciudad más triste que llora por afición, de Jarvis Cocker y de las cámaras fotográficas de la casa Pentax. Y aprovechamos para recodarle desde aquí que le debemos una merienda. Gracias por todo Marta.