Maite Moreno: “Mi responsabilidad es implicarme en proyectos musicales en los que creo”

Foto de imeminemagazine®

Es una de las profesionales de referencia en el circuito de música en directo de Madrid. Después de dos décadas trabajando en radio, Maite Moreno (Valladolid, 1973) se embarcó en JaneThePlanet, su propia agencia de comunicación y management de artistas. Tras cinco años lidiando con salas de conciertos, bandas y prensa, nos sentamos con ella a tomar un café en La China Mandarina, un local situado en la madrileña Plaza del Cascorro. Y lo hacemos para hablar de radio, bandas emergentes y de viajes a Marruecos. No sin antes hacer una fugaz sesión de fotos aprovechando la tregua que nos estaban dando las nubes en este jueves lluvioso que elegimos para citarnos.

Maite habla rápido y sin divagar demasiado. Mira mucho a los ojos y bromea sin parar. Es inevitable darse cuenta de que esto del tú a tú es terreno más que conocido para ella.


¿Qué recuerdos te han quedado de Cadena Ser? Nada menos que 18 años…
De hecho, fueron casi 20 años creo… Tengo unos recuerdos de unos primeros años de radio de locura, de mucho trabajo, de muchas sorpresas y bueno, un aprendizaje brutal. Pero la verdad es que si me tengo que quedar con una etapa, me quedo con la etapa en la que llegué a Madrid a trabajar en M80. Trabajé con gente como Ángel Álvarez, de Vuelo 605, con Rafael Abitbol, con Gomaespuma, con Rafa Fuentes, con Santiago Alcanda, con Mario Pérez… Se empezaba a confiar en mí y, por ejemplo, pude ir a Londres a entrevistar a Mark Knopfler. Pero no ya era importante esa confianza sino que, por otro lado, disfruté mucho de lo que me rodeaba. Viví una radio de verdad. Andabas por los pasillos y te encontrabas con gente a la que admirabas.

¿Y cómo surge JanethePlanet? Algo no te aportaría la radio que necesitaras buscar fuera…
La cosa es que la radio cambió mucho, como todos sabemos. Pero también cambió mi trabajo en la radio. De estar haciendo entrevistas o locutando, empecé con las webs, con gestión de contenidos… Había vivido las mieles de la radio y me estaba viendo haciendo otro tipo de trabajo que me minó mucho. Añoraba los años de radio que había vivido. Pero, aunque intenté tomarlo como algo positivo e intentando asimilar esta nueva etapa, mi cuerpo no respondió así y enfermó. Acabó esa etapa de 20 años y fue un alivio para mí. Fue una liberación y necesitaba apasionarme de nuevo.

¿Cuál fue el siguiente paso?
En esos momentos en radio, en los que yo estaba bastante desanimada, conocí a Miguel Ángel Ariza. Era una enciclopedia musical andante y cantante de Última Experiencia. Apareció en la radio muy jovencito y nos hicimos super amigos. Me daba mucha vida. Y dije: “Pues si conozco a todo el mundo y estoy desanimada, voy a echaros un cable cerrando entrevistas o dándoos a conocer”. Empezó como una ayuda a unos colegas y acabó siendo mi profesión. Al final sigo trabajando con lo que me apasiona: la música. Y comunicación. Porque a mí me apasiona relacionarme con la gente. Fue un proceso muy natural. Empecé con Última Experiencia, luego me crucé con Jorge, de Vetusta Morla, que me dio grandes consejos y me puso las pilas. Empecé a conocer nuevas bandas y a trabajar con ellas…

Foto de imeminemagazine®
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Debes de sentir mucha responsabilidad. Que una banda deje en tus manos algo tan importante como darles visibilidad…
Pues, ¿sabes lo que pasa? Que surgió de una manera muy natural. Iba de la mano de unos amigos, echando un cable. Y poco a poco vas abriendo los ojos. ¿Responsabilidad? Pues ahora ya sí. Porque ahora sí que es mi trabajo. Antes salía una entrevista y era un mundo. Ahora mi trabajo consiste, precisamente, en lograr eso. Mi responsabilidad es trabajar. Y trabajar con lo que yo me creo. Trabajar, trabajar y trabajar. Decidir implicarme en proyectos musicales en los que creo ciegamente. Si no, no sale. A día de hoy, no ha habido ninguna banda con la que hayamos dicho: “No ha salido nada”.

Hay una pregunta que me interesa mucho hacerte: ¿Crees en la justicia cósmica? ¿Crees que, si un grupo emociona o es bueno, por llamarlo de alguna manera, llega? ¿O siempre va a necesitar ayuda de una agencia de comunicación o management?
A ver… es que eso depende de lo que pretenda la banda. Yo he trabajado con algunas bandas cuyo objetivo no es tocar en grandes escenarios. Depende de lo que busquen. Igual que yo. A ver… (se queda pensando durante unos segundos) Te voy a contar una anécdota que para mí es la clave. Yo me fui de vacaciones con Miguel, de Última Experiencia. Le invité a un viaje, de estos baratitos a Marruecos. Y, al decírselo me dice. “Yo es que, si no llevo la guitarra, no voy. No puedo estar ni un día sin tocar la guitarra”. Era un vuelo low-cost y no podíamos llevar nada más que equipaje de mano. A final lo convencí y le metí en mi maleta un ukelele que le había comprado. Su cara de felicidad al llegar al hotel me lo dejó claro. En definitiva, yo entiendo que un músico, un artista, lo es. Llegue o no llegue, lo es siempre y no puede dejar de serlo. Si sigue su deseo, estoy convencida de que va a llegar donde se proponga. Lo que pasa es que muchos se quedan en el camino porque la cosa es muy complicada. Otra cosa es que el deseo, el objetivo, de cada banda no es universal. Para muchos, con vivir de la música les vale y no necesitan llenar polideportivos. Para otros su objetivo es tocar en el Sonorama o hacerse una gira por España. Que alguien se emocione es la única manera para llegar a emocionar. Y si alguien se emociona con lo que hace, va a seguir. ¿El que la sigue la consigue? Pues depende de lo que quiera conseguir. Qué filosófica me estoy poniendo (ríe). No sé si está claro lo que he dicho…

Muy claro. ¿Y si hablamos de imagen? ¿Es realmente más importante de lo que queremos creer?
Pues yo ahí tengo un conflicto conmigo misma. Es decir, a nivel personal, creo que no tiene nada que ver una imagen con un artista. A mí me gusta Bob Dylan o Van Morrison y no creo que tenga una imagen muy determinada. Entonces yo, como Maite, no escucho música por la imagen. Entiendo la música como un arte que no necesita mas adornos. Pero también entiendo que, como Maite Moreno de JaneThePlanet, si tú haces música y quieres convertirla en una profesión, tienes que ser consciente de lo que implica esa profesión. Es parte del conjunto. Influye de alguna manera. Entiendo que la gente quiere ver un producto homogéneo. Que la imagen esté acorde con lo que escucha. Hoy en día vivimos en un mundo mucho más visual que hace años. Los tiempos han cambiado y, en cuanto a la industria musical es importante. Repito que, para mí, personalmente, no, pero se trata de ir acorde también con los tiempos. Hoy en día es importante y forma parte del todo.

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(La cafetería se queda sin luz. Todo el barrio, de hecho. Tras unos segundos de confusión, proseguimos la entrevista con las luces de emergencia activadas y algunas velas que, casualmente, hay repartidas por las mesas)

Háblame del día a día de la guerra con medios de comunicación.
Pues a ver, la cosa es que, como he trabajado de ambos lados, estoy muy pendiente de no ser muy pesada. No soy nada agresiva. Yo reconozco que he sido la primera que ha dicho en alguna ocasión : “Hay que ver, éste de prensa, qué pesado…”. Al final es lo que hablábamos antes: confío tanto en las bandas con las que trabajo que, al final, confías en que caerán por su propio peso. Esto es un trabajo de equipo. Es decir, yo trabajo con bandas en las que confío y que han abierto puertas. Y, por otro lado, se han abierto puertas también por mi forma de trabajar, supongo. A mí me han tratado muy bien. Los medios me han abierto las puertas con mucho cariño. Además, trabajo con cosas muy distintas: trabajo con Anaut, que hacen rhythm and blues, o trabajé con Calocando, que hace flamenco, por ponerte un ejemplo. Creo que eso puede ser parte de la razón por la que se me escucha. Está bien eso de crear expectación.

Pues yo creo que vamos a ir terminando. Nada más te voy a pedir que me cites a un grupo emergente, que no lleves tú, que intuyas que va a acabar estando en primera fila en unos años.
Pues… (duda durante unos segundos) me pasó con Jacobo Serra. Lo escuché y dije: “Este chico mola mucho”. Me pasó también cuando Javier Vielva, de Arizona Baby, me pasó unos cinco años unos temas de Ángel Stanich y pensé: “Oh, oh, oh… ¿Esto qué es?”. Me paso también cuando escuché a Rufus T. Firely, que aperecieron, un poco por casualidad, en mi vida. Hay cosas que las ves y las tienen super claras. También es cierto que si veo algo súper claro intento pillar a esa banda (ríe). De hecho a eso es a lo que me dedico, a buscar talentos para poder darles a conocer.


Continuamos hablando, durante algunos minutos, de bandas emergentes, de la música balcánica de Barrunto Bellota Band y de infusiones de jengibre. Y, tras alguna fotografía más, nos despedimos sabiendo que nos volveremos a cruzar, seguramente, en alguna sala de conciertos de Madrid.