Mar Sáez: “Me interesa el arte como herramienta social”

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Acaba de recibir el Premio LUX de Oro en la categoría de Documental por su trabajo Gabriel, producto de un proyecto previo sobre dos amigos transexuales (Vera y Gabriel) que, a su vez, derivó en Vera y Victoria (pareja en la vida real). Hace unas semanas ganó, también, una de las becas del Encuentro de Fotografía y Periodismo de Albarracín y el Premio DÚO Fotógrafo Emergente, que consiste en publicar una tirada de 500 periódicos de mano de la editorial PHREE, colaborando fotógrafo y escritor. Mar Sáez (Murcia, 1983) estudió Fotografía Técnica e Iluminación y realizó un máster en Fotografía de Autor y Proyectos Profesionales, además de Psicología y Comunicación Audiovisual, lo que la ha convertido en una fotógrafa especial con una visión poliedrica y próxima a los temas que trata.

Mar traslada esa cercanía más alla de sus fotos. Mientras charlamos con ella, no para de sonreir y nos muestra, con una característica delicada amabilidad, las instalaciones de la Escuala de Artes Visuales Lens, lugar en el que nos citamos y en el que trabaja actualmente.

Conociste a Vera a través de un anuncio en prensa escrita y, en palabras tuyas, “su valentía y la claridad de sus ideas” te “atraparon”. Antes de verla, ¿te habías interesado ya por la transexualidad? ¿Cómo empezó todo?
Es cierto, conocí a Vera tras leer una entrevista que le hicieron en prensa escrita con motivo de su activismo trans. Muchas personas transexuales prefieren llevarlo en secreto, pero ella me encantó cómo reivindicaba la visibilización. Admiro a las personas que defienden sus derechos y que luchan por el respeto a la diversidad. Yo estudié psicología y comunicación audiovisual y mi interés por la transexualidad surgió en unas prácticas de final de psicología en un centro de salud, en concreto en el área de sexología. En estas prácticas, además de ver temas de terapia de pareja, acudían personas transexuales para obtener el informe psicológico que les permitiese comenzar con la hormonación. Por desgracia, las personas transexuales, a día de hoy, todavía necesitan un diagnóstico de disforia de género para poder iniciar la hormonación. Y para poder cambiar el nombre en el DNI, al menos, deben llevar dos años hormonándose. Me parece excesivo; además, no todas las personas transexuales quieren hormonarse y podrían querer cambiar su nombre en el DNI.

¿La relación entre el fotógrafo y el fotografiado es especialmente importante para ti?
Es fundamental para mí. Necesito sentirme cómoda con las personas que fotografío y que las personas que fotografío se sientan cómodas conmigo. Me gusta conocer nuevas realidades y acercarme a ellas para poder contarlas bien. Creo que esto es posible si eres una persona empática y sensible. A mí me llenan las relaciones sociales y no tengo prisa con las fotos; cuando se genera una relación de amistad se pueden contar muchas más cosas y es cuando empiezan a salir buenas fotos. Si no existen lazos, normalmente se hacen fotos con más distancia. Y a mí me interesa la proximidad.

Viendo tus fotos tenemos la sensación de que has desarrollado el poder de la invisibilidad; de fundirte en la intimidad de las personas. ¿Qué consejo les darías a futuros artistas interesados en esta disciplina? 
Que no tengan prisa, que disfruten del proceso, que compartan con las personas protagonistas de sus trabajos momentos comunes, que hagan temas con los que sientan afinidad o crean que la puedan sentir. Que generen recuerdos comunes, que escuchen a las personas a las que van a fotografiar porque ellas tienen mucho que aportar.

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Fotografía perteneciente al proyecto Vera y Gabriel, de Mar Sáez.
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Fotografía perteneciente al proyecto Vera y Victoria, de Mar Sáez.

Este año has empezado a trabajar en la escuela de fotografía Lens como gestora cultural y encargada de la atención al alumno. Como antigua alumna y actual trabajadora, ¿hay algo que eches de menos en las escuelas de fotografía?
A mí me encantaría saber cómo se puede vivir de los proyectos de autor, si es que se puede. La verdad es que no conozco a casi nadie que lo haga, todos tenemos que hacer encargos o trabajar en otras cosas, paralelamente, a la realización de los proyectos personales. Me encantaría que más gente pudiera vivir de contar historias y lo único que echo de menos son más pistas para descubrir cómo lograrlo.

No paran de darte premios… ¿Estás contenta con la acogida de tus proyectos? ¿Te han comentado algo Vera, Victoria y Gabriel?
Estamos todos muy contentos porque al final todo revierte en una visibilización de la transexualidad. Estoy contenta de aportar mi grano de arena para eliminar prejuicios sobre este tema. Pero para mí el mayor premio es haberlos conocido a ellos. El haberme permitido hacerles un retrato tan cercano para mí es un regalo y una muestra de confianza y generosidad.

Después de todo lo que has estudiado, haciendo balance, ¿qué destacarías? 
La técnica es muy importante, porque una vez que la conoces te puedes olvidar de ella y concentrarte en contar historias. Durante estos años, para mí ha sido crucial la ayuda de Mónica Lozano, la directora de Cienojos con la que he hecho varios cursos anuales de fotografía contemporánea y que ha sido la editora de mi proyecto Vera y Gabriel. Y, por supuesto, la colaboración del fotógrafo Juan Millás, que me ha ayudado durante un año con la edición del proyecto Vera y Victoria. También han sido fundamentales todos los profesores del Máster de Fotografía de Autor en LENS, que han seguido de cerca la evolución del trabajo y me dieron un montón de consejos para que el proyecto creciese y evolucionase.

¿Y qué tal fueron tus años trabajando en prensa escrita?
La verdad es que fueron seis años muy duros, no existían los horarios, vivía un estado de estrés permanente y no me dejaba apenas tiempo para la fotografía. Yo estaba contratada como redactora en el área cultural, no como fotógrafa. Lo bueno fue que, al estar en la sección que me gustaba, pude descubrir el trabajo de creadores increíbles.

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Fotografía perteneciente al proyecto Trans, de Mar Sáez. “Vera es vegetariana, está terminando Filología Clásica y le fascinan los animales. Se siente mujer desde la infancia, pero hasta los 18 años no se lo confesó a su familia. Desde entonces, dejó de llamarse Bernardo y ese niño desapareció de su vida. Es activista y se siente orgullosa de su cuerpo. No tiene intención de someterse a ninguna cirugía. Defiende que la identidad sexual está en la cabeza de cada persona y que la reasignación genital es una decisión personal e individual.”
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Fotografía del proyecto Gabriel, por Mar Sáez.

¿Crees que el artista tiene alguna responsabilidad respecto a la sociedad?
Creo que el arte es una herramienta muy poderosa para denunciar situaciones y mostrar realidades. Es una decisión personal e individual la forma en la que cada uno se relaciona con el arte, pero a mí, personalmente, sí me interesa como herramienta de cambio social.

¿Tienes en mente otros temas sobre los que te gustaría trabajar?
Tengo varios temas y casi todos son retratos de distintas realidades sociales sobre las que suelen existir prejuicios previos por parte de la sociedad.

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Foto de imeminemagazine®

¿Podrías decirnos algunos trabajos de fotografía que admires?
Me gusta mucho Tulsa de Larry Clark; Balada de la dependencia sexual de Nan Goldin; The Innocents de Taryn Simon; Niagara, de Alec Soth; Les Dourmeurs, L´Hotel y Suite Vénitienne de Sophie Calle; Périphérique de Mohamed Bourouissa y me encanta todo lo perteneciente a Masao Yamamoto y Rinko Kawauchi. También me fascina Infinito y Versus de David Jiménez.

¿Y una imagen de tu proyecto que sea especial para ti?
Para mí son muy especiales las fotos en las que salen juntas Vera y Victoria en la playa. Sobre todo una en la que Victoria le está ayudando a Vera a ponerse la chancla, ya que van descalzas entre las rocas. En la foto se observa cómo Vera apoya su mano en la espalda de Victoria mientras ella se dispone a ponerle el calzado. Es una foto muy especial para mí porque es un gesto de amor, cuidado y ternura muy espontáneo que retraté por casualidad. Ese día estaba con ellas tranquilamente en la playa, con otra amiga mía, disfrutando del sol y de estar con ellas. Casualmente, tenía la cámara en ese instante y me encantó congelar este gesto de amor que creo que resume mucho mi trabajo.

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Fotografía perteneciente al proyecto Vera y Victoria, de Mar Sáez.

*Y seguimos hablando con Mar, mientras hacemos las fotos, de lo bien que se come en Murcia, de los concursos de fotografía, del poder transformador del arte y de la importancia de la empatía social que generan proyectos como el suyo.

Podéis ver con detenimiento los trabajos de Mar Sáez pinchando aquí: http://www.marsaez.com