Enrique Yáñez: “Para mí el arte es una infección”

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Nos sentamos con el precursor de la Escuela de Educación Natural (EDEN), uno de los proyectos artisticos más ambiciosos de España en lo que a formación artística se refiere. Enrique Yáñez (Guadalajara, España, 1989) es pintor y estudiante de filosofía y se ha propuesto recuperar la figura del marchante tal y como se entendía en el S.XIX.

Su formación teórica ha bebido de países como Reino Unido e Irlanda. Cuando le preguntamos por su obra pictórica, comenta que una de las cosas que le interesa es detenerse ante aquello que le perturba. Detenerse ante las obras inacabadas; ésas “perfectamente incompletas, que se finalizan a sí mismas y nunca se agotan”.

En tu actual proyecto de micromecenazgo buscas recuperar la figura del antiguo marchante de arte e implicarte más en las obras frente al funcionamiento de algunas de las actuales galerías. ¿Intentas rellenar un hueco que crees que falta?
El crowfounding que estoy haciendo busca en parte recuperar la idea de marchante de 1800, pero también tiene otra parte que será expositiva y otra educativa. Son tres partes. Digamos que va a ser un espacio creativo, educativo y residencia de estudiantes. Lo llamaremos Escuela De Educación Natural o EDEN. Creo que en España, ahora mismo, hay ciertas carencias y deficiencias que son muy relevantes por lo que acusan y, en este caso, hablamos de que el artista cada vez es menos importante, menos necesario y está menos presente. ¿Para quién? Para una gran parte de la sociedad y para el galerista. El galerista, en líneas generales, busca hacer negocio. El público recibe lo que ve y, si lo considera, opina; pero desconoce el trasfondo económico y técnico que soporta, una feria o una muestra por pequeña que sea. Nosotros vamos a convivir con cada artista que pase por nuestra escuela.

¿Tú trabajas con una galería?
Yo trabajo con una galería y estoy muy contento, pero mi galería trabaja desde la cultura como cimiento. Esto quiere decir que vender es otra cuestión. Se puede dar o no, pero es otra cuestión.

¿Y entonces cómo sobrevive la galería?
Esta es la clave de la modernidad, que sucede que las galerías ya no son las galerías de antes… Lo que ocurría era que un mecenas terminaba convirtiendo en galería una casa suya en la que se realizaban las muestras o un espacio concreto que se podía permitir pagar. Ocurrió que ciertos historiadores de arte, críticos y filósofos estetas tomaron esta actividad y determinación de coger un espacio y habilitarlo como galería, pero claro, acabó reduciéndose a una empresa y entonces surge el problema que me comentas. Por otro lado hay, por ejemplo, galeristas que trabajan como profesores universitarios o escribiendo críticas culturales en prensa plana.

Ya, que no tienen la galería como primera fuente de ingresos para su subsistencia y los intereses económicos son menores…
Claro, pero es que eso justamente puede ser también como debería ser la política u otra serie de cuestiones que, planteadas desde un concepto de ciencia moderna, es todo mecanicista, una concatenación de productos que te llevan a un resultado. Esto en lo que revierte es en que las galerías llevan productos a ARCO para ver si se venden y, si no se venden, en tres años vas a la quiebra y mejor que te busques la vida de otra manera. Eso es distinto a montar una galería por pasión, porque verdaderamente crees en lo que apuestas. Y esto es lo difícil porque ahora mismo el dinero es el dios. En este punto, el sector galerístico es un campo de explotación económica. No digo que se venda mucho, sino que el sector en sí sirve como terreno de explotación.

Eres uno de los fundadores del proyecto Pangea. Os referís a vosotros mismos como “una Plataforma Cultural formada por historiadores del arte, filósofos, periodistas, fotógrafos, gestores culturales y artistas cuyo marco de acción termina donde empieza la cultura”. Me gustaría saber qué entiendes tú por “cultura”.
Cultivar.

¿Y ya? 
¿Te parece poco? (Ríe). Cultura es cultivar y para cultivar hay que tener dos factores, como para correr cualquier vehículo a nivel físico. Dos elementos de atracción para generar movimiento: una tierra y un sustrato. La cultura es un sistema y justo por eso necesitas cultivar, porque necesitas de dos agentes que conformen una estructura y esos dos agentes realizan y permiten el aparecer del fruto de ese terreno y ese sustrato. Te da igual que cultives a nivel poético, literario, cinematográfico, mitológico, un proyecto curatorial… Estás cultivando. No es que la cultura sea de unos o de otros, pero puede haber gente que no ejercite la cultura.

Volviendo a la residencia para estudiantes, ¿cómo va a ser el funcionamiento?
Cuando lancemos el crowfounding vamos a advertir a la gente que se ponga en contacto con nosotros para explicarnos sus distintas necesidades. Cuando nos las cuenten, dentro de la estructura que ya tenemos articulada, vamos a explicar la dimensión y las posibilidades del espacio, en persona y desde distintos lugares. Como es un espacio compartido, de estos 7.000 euros que necesitamos, imagina que hubiese 30 personas que pusiesen 200 euros cada una… Tendríamos 6.000 euros y, claro, tendríamos que priorizar la conformación del espacio para que tuviesen lugar y participación activa todos y puedan trabajar bien. Sólo con aportar 100 euros, todas las personas interesadas tienen derecho a trabajar en el espacio. Nosotros tendremos unos horarios en el espacio que también adaptaremos a las personas según su modo de vida. En principio vamos a estar abiertos de lunes a domingo de sol a sol, con la posibilidad de que los artistas puedan pernoctar por circunstancias concretas. La residencia no deja de ser en un piso por lo que todo será rotativo.

Para la gente que no resida en Madrid vamos a fijar unos tiempos de residencia. Estamos contemplando que los artistas que pongan 100 euros tengan derecho a trabajar en el espacio y que los que pongan de 200 euros tengan derecho a residir en el espacio desde un fin de semana a dos semanas bajo un criterio selectivo que nosotros ejercitaríamos como plataforma cultural. Esto revierte en que una persona que, por ejemplo, vive en Cádiz, viene dos semanas a nuestro espacio y además de residir con nosotros, tener un espacio de trabajo, convivir, realizar un proyecto durante ese tiempo, aprender de lo que todos hagamos, entablar contacto con otros artistas, aprender sobre galerías y espacios que nosotros les mostraremos de Madrid… Además de eso expondremos en nuestro espacio el trabajo que haya realizado y también lo moveremos por otros lugares, dado que trabajamos ya con distintos espacios creativos. También, las personas que vamos a construir este lugar y los artistas que hayan aportado de 50 euros en adelante pueden realizar talleres durante todo el año y nosotros nos llevaremos algo simbólico que irá destinado a mantener abierto el espacio el año siguiente. Si alguien no puede poner dinero por sus capacidades, también valoraremos que pueda impartir talleres.

¿Y el proyecto va enfocado a artistas plásticos o es para cualquier disciplina?
Por una parte, y por eso va a ser una escuela de creación natural, o libre si se quiere, el espacio se va a dividir en una parte que se refiera a las artes escénicas, otra de las artes visuales y luego, en un punto intermedio entre estas dos derivas, va a estar todo lo que se refiera a las artes liberales como filosofía, poesía, literatura… Va a haber una habitación habilitada con una pantalla para tener también un cine- forum. Vamos a tirar muros dentro de la casa.

Hablando de la casa… ¿Está ya decidido por dónde va a estar?
Sí, la casa va a estar en Entrevías, en la misma calle que la estación de Asamblea de Madrid de Entrevías, la siguiente parada de Atocha. A dos minutos en tren. Hay autobuses que van directos y tardan 10 minutos y en metro a 15 minutos.

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Enrique Yáñez en los jardines de la Facultad de Filosofía de la UCM. Foto de imeminemagazine®.

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¿Arte como algo “inútil” o “útil”? En el sentido filosófico. 
Para mí el arte es una infección. Eso es lo que creo.

¿Y qué podemos hacer para generar un mayor interés social por estas “infecciones” como el arte o la filosofía? ¿Cómo hacer que la gente se preocupe más por estas cosas que aparentemente no “sirven”?
El arte no tiene que servir. Del arte tenemos que hacer arte pero no algo que tenga que servir. Es muy distinto hacer algo que sirva porque lo haces para que sirva o que sirva en tanto que lo hiciste. Si surge una residencia de estudiantes, será una residencia de estudiantes. Entiendo la pregunta pero la cuestión es que tal vez no hay tanto arte como se dice. Yo veo que hay muchos espacios creativos, o demasiado pronto llamados creativos. So called artists, como diría un inglés. Han hecho muchos crowfoundings para decir que iban a promocionar a un montón de artistas y trabajos y que estaban abiertos a todo y al final ha terminado siendo un local de colegas. Ahí no veo ningún arte.

¿Y desde la política?
Esto que te digo de los locales tiene que ver con la importancia que se le da en la educación al arte, porque el arte que ahora mismo se imparte en los bachilleratos o universidades no tiene nada que ver con la creación, porque es totalmente mecánico. ¿Se puede cambiar la sociedad mediante el arte? Pues la cuestión es que si se puede cambiar la sociedad mediante el arte, entonces que se cambie. Lo que no se puede es poner pancartas o hacer esculturas reivindicativas o fotitos sobre manifestaciones que luego convierto en proyectos o piececitas que convierto en intervenciones urbanas reivindicativas sobre lo desigual, porque resulta que luego terminan siendo fotos que acaban en mi blog y no se enteró ni la mitad del barrio. Y es que, si se enteró, al barrio lo único que le pareció aquello fue un acontecimiento que sucedió un día concreto. No termina de ser más que un mero desfile. Entonces… si se puede cambiar la sociedad, que se haga

¿Con la residencia de estudiantes queréis cambiar algo?
Querer y actuar es lo mismo. Nosotros no queremos cambiar nada porque cambiar significa empezar de cero; queremos regenerar el sistema cultural y educativo de la Comunidad de Madrid y eso sí lo puedo decir porque ya lo hago desde hace tiempo. No es una cuestión teórica.

Cambiando totalmente de tema… ¿Cuál es la última película que has visto en el cine y que te haya gustado?
Balada triste de trompeta, de Álex de la Iglesia. Ésa es la última película que vi en el cine y me gustó.

edendefinitivo2015 from Enrique Yáñez on Vimeo.